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Índice de documentos presentados sobre el Dr. Fernando Altamirano

viernes, 11 de marzo de 2022

lunes, 24 de enero de 2022

24 de enero de 1855. Fallecimiento de Eulalio Altamirano Ruiz, medio hermano de Fernando Altamirano

24 de enero de 1855. Fallece Eulalio Altamirano Ruiz, medio hermano de Fernando Altamirano, e hijo de Manuel Altamirano Téllez y de Guadalupe Ruiz Luján, en San Juan del Río, Querétaro. Eulalio tenía tan solo 10 días de nacido y había sido bautizado el 15 de enero con el nombre completo de Marcelo Eulalio Guadalupe Altamirano Ruiz. Su acta de defunción menciona lo siguiente:

En el Cpo. Sto. de San Juan del Río, a veinte y cuatro de enero de mil ochocientos cincuenta y cinco, se dio sepultura al cadáver de Eulalio, de diez días de nacido, hijo legítimo del Sr. Lic. D. Manuel Altamirano y de Da. Guadalupe Ruiz. Murió del alferecia en el barrio de San Miguel, y lo firmé. Rúbrica: Pedro L. de Guevara.


Acta de defunción de Eulalio Altamirano Ruiz (1855-1855)


14 de enero de 1855. Nacimiento de Eulalio Altamirano Ruiz, medio hermano de Fernando Altamirano.

14 de enero de 1855. Nace Eulalio Altamirano Ruiz, medio hermano de Fernando Altamirano, en San Juan del Río, Querétaro. Eulalio será bautizado al día siguiente con el nombre completo de Marcelo Eulalio Guadalupe, y fue hijo del Lic. Manuel Altamirano y Téllez y de Guadalupe Ruiz Luján. Su acta de bautismo indica lo siguiente:

En la Parroquia de San Juan del Río, a quince de enero de mil ochocientos cincuenta y cinco, yo el Br. D. Pedro Magos V. P. bauticé solemnemente a Marcelo Eulalio Guadalupe, de un día, hijo legítimo del Sr. Juez de Letras de este distrito, Lic. Dn. Manuel Altamirano y de Da. Guadalupe Ruiz, del barrio de San Miguel. Fue su madrina Da. Damiana Camacho, a quién dije su obligación y parentesco espiritual, y lo firmé. Rúbricas: Pedro Magos y Pedro L. de Guevara.


Acta de bautismo de Eulalio Altamirano Ruiz (1855-1855).


16 de noviembre de 1853. Información matrimonial de Manuel Altamirano, padre de Fernando Altamirano, con Guadalupe Ruiz.

16 de noviembre de 1853. Información matrimonial de Manuel Altamirano, padre de Fernando Altamirano, y de Guadalupe Ruiz, en Amealco, Querétaro. En este documento se presentan declaraciones en las cuales se confirman datos tanto de Manuel Altamirano y Téllez, como de Guadalupe Ruiz Luján.

Información matrimonial del Sr. Licenciado Dn. Manuel Altamirano, y Da. Guadalupe Ruiz.

En la Villa de Santa María Amealco, a los dieciséis días del mes de noviembre de mil ochocientos cincuenta y tres, ante el Sr. cura encargado y juez eclesiástico de esta parroquia, Br. Don Macario Rodríguez, y por ante mi el infrascrito notario, se presentaron por una parte el Sr. Lic. D. Manuel Altamirano y Da. Guadalupe Ruiz, previo consentimiento de su tutor, manifestando querer ambos contraer matrimonio, lo que oído por mí dispuse que se procediera a tomar las informaciones necesarias para el efecto, afirmándose y notificándose las partes, firmando conmigo el Sr. Lic., a excepción de la pretensa porque expresó no saber, y mi infrascrito notario. Doy fe. Rúbricas: Macario Rodríguez y José Mario Ruiz.

Declaración del novio

En el pueblo de Santa María Amealco, a los dieciséis días del mes de noviembre de mil ochocientos cincuenta y tres, ante mí, el Br. D. Macario Rodríguez, cura encargado y juez eclesiástico de esta parroquia, y por ante mi el infrascrito notario, se presentó con el fin de contraer matrimonio el Sr. Lic. D. Manuel Altamirano, a quien para que declarase, le recibí juramento, que hizo por Dios Ntro. Señor y la señal de la Sta. Cruz, bajo cuyo cargo ofreció decir verdad en lo que se le preguntara; y siéndolo dijo: llamarse como va expresado, que es viudo de Da. María Miqueila Carbajal hace seis meses, sepultada en el beaterio de San Juan del Río, de treinta y siete años de edad, originario de San Luis Potosí y vecino de San Juan del Río hace dos años ocho meses, de donde no ha faltado tiempo notable; que no ha celebrado otros esponsales, se halla libre de matrimonio, y lo quiere contraer con Da. Guadalupe Ruiz, por su gusto y voluntad, sin que se le haga violencia; que no tiene parentesco de consanguinidad, afinidad espiritual ni de honestidad con la dicha; no ha hecho voto de castidad, religión o alguno otro que se oponga al matrimonio; no padece impotencia ni enfermedad contagiosa: no está incurso en censuras: finalmente no se halla ligado a impedimento alguno canónico impediente o dirimente que embarace su pretensión. Dijo ser esta la verdad en la que se afirmó y ratificó, firmando conmigo y mi infrascrito notario. Doy fe. Rúbricas: Macario Rodríguez, Manuel Altamirano y José María Ruiz.

Declaración de la novia

En el propio día, mes y año, ante el referido Sr. cura, y por ante mí el infrascrito notario, se presentó con el fin de contraer matrimonio Da. Guadalupe Ruiz, a quien para que declarase se le tomó juramento, que hizo por Dios Ntro. Señor y la Santa Cruz, bajo cuyo cargo ofreció decir verdad en lo que se le preguntara; y siéndolo dijo: llamarse como va dicho, que es doncella de veintidós años de edad, hija legítima de D. Romualdo Ruiz y de Da. Agapita Luján, difuntos; originaria y vecina de esta villa, de donde no ha faltado tiempo considerable; que no ha celebrado otros esponsales, se halla libre de matrimonio, y lo quiere contraer con D. Manuel Altamirano; que no tiene parentesco de consanguinidad, afinidad ni espiritual ni de honestidad con el dicho; no ha hecho voto de castidad, religión o alguno otro que se oponga al matrimonio, ni padece impotencia ni enfermedad contagiosa: no está incursa en censuras: finalmente no se halla ligada con impedimento alguno canónico impediente o dirimente que embarace su pretensión. Dijo ser esta la verdad en la que se afirmó y ratificó, y no firmó porque expresó no saber. Hícelo yo y mi infrascrito notario. Doy fe. Rúbricas: Macario Rodríguez y José María Ruiz.
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viernes, 17 de diciembre de 2021

30 de junio de 1892. El Dr. Fernando Altamirano es sinodal en examen profesional del Dr. Francisco Bulman.

30 de junio de 1892. El Dr. Fernando Altamirano es sinodal en el examen profesional de médico cirujano de Francisco Bulman Olaguibel (11 de agosto de 1867-17 de julio de 1943), cuya tesis se tituló: El Desagüe del Valle de México. Los otros maestros sinodales en el examen profesional de Francisco Bulman son Manuel Domínguez, José Ignacio Capetillo, Luis E. Ruiz y José María Gama. Esto lo informará el Dr. Alfonso Pruneda, secretario perpetuo de la Academia Nacional de Médica de México, en su escrito Elogios Académicos: El Dr. Francisco Bulman. Su vida y su obra, que fue publicado en la Gaceta Médica de México, tomo LXXVI, números 3 y 4, páginas 283 a 289, del 31 de agosto de 1946. En el mismo escrito, Pruneda añadirá que el Dr. Francisco Bulman será colaborador del Instituto Médico Nacional en 1897, donde quizá sea donde despierte su vocación por los estudios de farmacología y terapéutica.

Fuente: Elogios Académicos: El Dr. Francisco Bulman. Su vida y su obra





sábado, 13 de noviembre de 2021

Ensayo para la formación de un foto-herbario botánico y médico de la flora mexicana: Fernando Altamirano. 29 de enero de 1904.

29 de enero de 1904. La revista semanal Science publica una presentación del Dr. Fernando Altamirano titulada Ensayo para la formación de un foto-herbario botánico y médico de la flora mexicana. Este artículo se presenta en junto con el informe de la sección G, de botánica, de la convención o encuentro que se llevó a cabo en San Luis (St. Louis), Misuri, en los Estados Unidos de América, entre el 28 de diciembre de 1903 y el 1 de enero de 1904. El encargado del encuentro fue el profesor Thomas Huston Mcbride. La revista menciona que durante esa semana se realizaron las diversas presentaciones, entre ellas la del doctor Altamirano, que fue expuesta en español, y el viernes por la mañana, los convencionistas visitaron el Jardín Botánico de Misuri («Missouri Botanical Garden»), bajo la guía del Dr. William Trelease y su equipo. La presentación del Dr. Fernando Altamirano se encuentra así en las páginas 168 y 169, del número 474, volumen XIX, de esa revista Science, de 1904, y es la siguiente:


Ensayo para la formación de un foto-herbario botánico y médico de la flora mexicana: Fernando Altamirano.*

Contendrá una colección de 6000 fotografías tomadas de los especímenes del Herbario de Plantas Mexicanas del Instituto Médico Nacional. Cada fotografía será de y llevara dos etiquetas: una corresponderá al colector y tendrá los datos de clasificación, lugar de vegetación, etc., y la otra corresponderá al instituto, conteniendo los nombres vulgares, las rectificaciones que se hayan hecho a la clasificación, etc. Cada lamina del foto-herbario, que contendrá 4 fotografías, ira acompañada de una hoja de igual tamaño (0.20 por 0.25 próximamente), conteniendo datos descriptivos, aplicaciones y la distribución geográfica con su mapa respectivo. Las plantas del herbario serán fotografiadas en orden de familias naturales, comenzando por las Ranunculáceas. Cada lamina contendrá solamente especies de un mismo género, especies que irán numeradas progresivamente, tal como se representa en la muestra que se remite, la cual comprende 100 fotografías. La impresión del texto y el tiro de las láminas, lo hará el Instituto, en numero de 1,000 ejemplares, que repartirá en toda la República y a las corporaciones científicas extranjeras. El objeto de la publicación de este foto-herbario es facilitar el conocimiento de nuestras plantas a toda clase de personas, aun de aquellas que sean menos versadas en la botánica. Para eso se presenta la figura de la planta que atrae la atención y facilita las descripciones; y por eso también se dan a conocer las aplicaciones y el lugar donde vegeta una planta, lo cual aumenta el interés por conocerla y facilita su adquisición a los colectores. Formará pues, este foto-herbario un catálogo como el que acostumbran publicar los botánicos de sus herbarios; pero con la ventaja de que el Foto-herbario es un catálogo y un herbario a la vez, podríamos decir, acompañado de otras muchas noticias que no se acostumbra poner en los simples catálogos. Este foto-herbario puede tener una aplicación más amplia todavía, y ese es mi deseo, que comprenda las fotografías de todas las plantas mexicanas conocidas. Para conseguirlo me propongo que también sean fotografiados los especímenes de los herbarios extranjeros que no tengamos en los de México. Así, por ejemplo, procuraremos fotografías de aquellas plantas mexicanas, de los herbarios de los Estados Unidos, de los de Europa, etc. A la vez que trabajemos en México se procurara que también se trabaje, sobre el mismo asunto, en los herbarios de fuera, siguiendo un plan determinado para que cuando al fin de algún tiempo (dos años probablemente) que se haya completado le colección de las fotografías de la flora mexicana, no resulten desordenadas ni haya repeticiones. Si pues se considerare útil la publicación del catálogo del herbario del Instituto, según la manera que he indicado, y que sea aplicable a toda la flora mexicana, procuraremos fotografiar cuanto antes, todas las plantas de los herbarios que haya en México, y yo me atreveré a pedir desde ahora la valiosísima cooperación de los botánicos de todas las naciones. Ojalá que esta autorizada asociación tuviera a bien iniciar el nombramiento de una comisión que se sirviera dictaminar sobre cual sería la mejor manera de llevar a cabo la formación de un catálogo general de la flora de cada nación o sea un foto-herbario Pan-Americano.

* La palabra foto-herbario será substituida por otra si se considerare inadecuada.

Enlace de la fuente: https://www.biodiversitylibrary.org/item/97802#page/186/mode/1up





miércoles, 6 de octubre de 2021

7 de octubre de 1908. A última hora.— Fallecimiento de un distinguido queretano.

 7 de octubre de 1908.

A última hora. — Fallecimiento de un distinguido queretano.

El telégrafo acaba de comunicar el triste acontecimiento de la muerte súbita del Sr. Dr. D. Fernando Altamirano, ilustre hijo de Querétaro, director del Instituto Médico Nacional.
El funesto suceso acaeció a las seis de la mañana de hoy en la ciudad de Guadalupe Hidalgo, Distrito federal.
En el número próximo nos ocuparemos de los méritos del distinguido finado.

(La Sombra de Arteaga, del 7 de octubre de 1908).


28 de octubre de 1908.

Boletín de "La Sombra de Arteaga".
El Sr. Dr. D. Fernando Altamirano.


El día 7 del próximo pasado octubre, dimos la noticia de última hora del fallecimiento de nuestro distinguido compatriota, el Sr. Dr. D. Fernando Altamirano que, en la mañana de ese día, abandonó súbitamente la vida en la ciudad de Guadalupe Hidalgo. Al dar la fatal nueva, ofrecimos ocuparnos de la personalidad de tan ilustre queretano, y, al efecto, procuramos recabar datos, que no pudimos obtener, para trazar con exactitud la biografía del sabio médico que dio honra al estado en donde nació*, a la ciencia y a la patria.
En 1861 conocimos en el Colegio de San Javier de Querétaro, hoy Colegio Civil del Estado, a un adolescente como de quince a dieciséis años**, bien medrado de estatura, robusto, blanco, de semblante serio y apacible, y de ojos claros de profundo mirar. Estudiaba filosofía en la cátedra del Sr. su padre, Lic. D. Manuel Altamirano, bajo cuyo magisterio teníamos el honor de encontrarnos también nosotros.
Muy poco tiempo estuvo el joven Altamirano en la cátedra, pues como a los dos meses del curso falleció su respetable padre, víctima del tifo, motivo por el cual, sin duda, suspendió sus estudios el huérfano escolar, quien debe haberlos reanudado como por el año de 1864 en el mismo colegio; creemos que con el estímulo del Sr. su tío, el honorable y bondadoso jurisconsulto D. José M. Rodríguez Altamirano.
Por el año de 1868, terminados en esta ciudad sus estudios preparatorios, lo vimos despedirse de Querétaro, lleno de nobles esperanzas, para ingresar a la Escuela Nacional de Medicina de la capital de la República, y allí se hizo notar por su talento y las relevantes prendas de su carácter moral, modesto, bondadoso y altruista.
Al separarse de Querétaro, ya dejaba aquí encendida una lámpara de amor, en el corazón de la que, a poco tiempo de titularse de profesionista el Dr. Altamirano, hizo su compañera de hogar, la respetable y virtuosa Sra. Da. Luisa González de Altamirano, hoy su atribulada viuda.
Después de concienzudos estudios escolares y desde que el ilustre médico recibió el título profesional, su vida científica fue una incesante e ingente labor, ya en su clínica provechosísima, ya en sus variados y fecundos estudios de ciencia a que se dedicó.
Pero en donde más se nota la interesante labor del sabio Dr. Altamirano es en el Instituto Médico Nacional, que por disposición del Gobierno, fundó, parécenos que en 1888, cuando desempeñaba la Secretaría de Fomento el general D. Carlos Pacheco, quien tenía en alta y justa estima al inteligente y abnegado médico, al que debe eminentes servicios esa institución oficial, de la que fue alma. Muchas labores de profunda observación científica llevó a cabo el Instituto Médico, entre ellas, amplios estudios sobre la botánica nacional, para los cuales emprendió largas y penosas excursiones en varias regiones de nuestro país, con provecho de la terapéutica y de la industria, y queda mucho escrito de sus importantes investigaciones científicas, que sentimos no poder detallar.
El gobierno general le confirió repetidas veces honrosísimas comisiones científicas en el país, en los Estados Unidos y en varias naciones de Europa.
El Sr. Altamirano, como hijo de Querétaro, conservó siempre una reverente afección a su tierra natal y un vivo entusiasmo por todo lo que significara el progreso de nuestro estado, del cual desempeñó fielmente las comisiones que se le encomendaran; y en 1900 fue un activo e inteligentísimo partícipe en el concurso científico con que en esta ciudad fue saludado el siglo XX; iniciando entonces aquí proyectos prácticos de progreso de suma utilidad.
Y, si el sabio y el hombre público cumplieron debidamente una sagrada misión en la tierra, no menos fue simpática y atractiva la personalidad del Dr. Altamirano como jefe de un hogar sagrado, en el cual todo fue amor, discreción y bondad, y que significó la protección de muchos jóvenes queretanos que se dedicaron a las tareas científicas.
Al bajar, pues, a la tumba, el modesto y bondadoso sabio, dejó en el mundo una estela de ejemplo luminoso y una memoria de honor y bendiciones.
La Redacción (al parecer, a cargo de José M. Carrillo, el redactor del periódico oficial del estado de Querétaro, La Sombra de Arteaga).

*El Dr. Fernando Altamirano nació en realidad en Aculco, estado de México, el 7 de julio de 1848, pero por ser de familia queretana, a muy corta edad volvió para educarse y formarse en Querétaro. **En 1861, Fernando Altamirano tenía 13 años de edad, pero era relativamente alto y fornido y por eso tal vez pudo parecer un adolescente de 15 o 16 años.


Nota de La Sombra de Arteaga del 7 de octubre de 1908.

Nota de La Sombra de Arteaga del 28 de octubre de 1908.