jueves, 8 de agosto de 2019

El Dr. Fernando Altamirano en el tiempo


Dr. Fernando Altamirano (≈1876 a ≈1880)
Dr. Fernando Altamirano (≈1876 a ≈1898).

Dr. Fernando Altamirano (≈1898 a ≈1908)

Dr. Fernando Altamirano en el tiempo. (Imágenes con deformación, más cortas en el eje vertical)
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19 de septiembre de 1883. Médico de la séptima Inspección de Policía

19 de septiembre de 1883. El periódico La Voz de México informa que el Dr. Fernando Altamirano, ha sido designado médico de la 7a. Inspección de Policía. Esta nota será también publicada en El Tiempo, del mismo día y en La Patria del 20 de septiembre.


Fotografía (fotomontaje) "El Dr. Fernando Altamirano y la Escuela Nacional de Medicina"


"El Dr. Fernando Altamirano (1848-1908) y la Escuela Nacional de Medicina". Fotografía con color añadido en fotomontaje por C.A.M. Foto del Dr. Altamirano de aproximadamente la década de 1880, o de finales de la década de 1870. 

sábado, 27 de julio de 2019

Fotografía del Dr. Fernando Altamirano en 1876.

Fotografía con color agregado del Dr. Fernando Altamirano aproximadamente en 1876, al ingresar a la Academia de Medicina de México. 
Fotografía con color agregado del Dr. Fernando Altamirano aproximadamente en 1876, al ingresar a la Academia de Medicina de México. 


martes, 2 de abril de 2019

15 de abril de 1899. Proyecto para establecer una fábrica de productos químicos y farmacéuticos.

15 de abril de 1899. El periódico La Farmacia, de la Sociedad Farmacéutica Mexicana informa que, en la sesión por el 28 aniversario de la sociedad, el doctor Fernando Altamirano leyó una iniciativa para establecer una fábrica de productos químicos y farmacéuticos relativamente grande en México. La síntesis del inicio de su lectura es la siguiente:

"Contamos en abundancia en nuestro país, con muchas de aquellas materias primas que se emplean en la fabricación de productos que llegándonos del extranjero tienen que salir a un elevado costo, ya porque el fabricante y el consignatario tienen que reservarse una utilidad y ya también por los gastos de transporte, derechos, etc. que se recargan a la mercancía.

Por lo bajo calcúlense esas utilidades y gastos en un 30% y fácil será comprender que si en México se emprende la fabricación de esos productos se obtendrán a precios muy convenientes, aun sin tener en cuenta que muchas de esas materias primas pueden obtenerse en México más baratas con relación a lo que valen en el extranjero".

Luego, el doctor Altamirano, unido al doctor Juan B. Calderón, y al profesor Francisco Bustillos, propusieron la formación de una sociedad para establecer una fábrica de productos químicos y farmacéuticos en una escala relativamente grande, para lo cual se necesitaría un capital de $100,000 pesos, que se suscribirían en 1000 acciones de a $100 pesos pagaderos al 10% mensual. Se indicó que diez, veinte o treinta pesos al mes no implicaban un sacrificio en lo general y que sí servirían para formar la base de una nueva rama para el progreso nacional. Se advirtió que ya se contaba con la fábrica que tenía instalada el profesor Bustillos, que representaba cuando menos un 40% del valor del capital, y que reforzada con nuevas máquinas bastaría para el propósito, a la vez que sería una garantía para los accionistas.

Los productos que se fabricarían en un inicio serían los más consumidos y que pudieran elaborarse con facilidad, tales como algodones, curaciones antisépticas, pastillas medicinales, jarabes, alcoholes, etc.

El Dr. Altamirano hizo notar que se contaba con personal perfectamente reputado en la parte científica, y en la parte moral podía asegurar que se contaría con las facilidades otorgadas por los agricultores,  interesados en hacer productivos sus terrenos, y con el apoyo del gobierno, que siempre se había demostrado cuando se trataba de poner en explotación productos nacionales.

Al terminar la lectura del Dr. Altamirano, el profesor Alfonso Herrera opinó a favor de la propuesta, pero recomendó tener en cuenta que determinados productos no convendría fabricarlos en México porque en Europa se fabricaban a gran escala y siempre saldrían más baratos allá. Además, aconsejó tener también en cuenta el valor del combustible y el costo y abundancia de las materias primas que entrarían en la fabricación de los productos, y dio el ejemplo de lo contraproducente que sería dedicarse a la producción de la morfina, pues no se contaba en México con la materia prima: el opio.

Nota: Curiosamente el periódico El Imparcial del viernes 7 de abril de 1899, ya había mencionado la sesión por el 28 aniversario de la Sociedad en la cual el Dr. Altamirano había presentado esta iniciativa (ver nota "7 de abril de 1899..."). Por lo tanto, no es claro si la sesión fue la de los primeros días de abril, o la del 21 que se indica en la primera página de esta edición de La Farmacia, o si la iniciativa fue leída en dos sesiones del mismo mes. 

Fuente: Sociedad Farmacéutica Mexicana. 1899. El 28 aniversario de la "Sociedad Farmacéutica Mexicana". La Farmacia: Periódico de la Sociedad Farmacéutica Mexicana. Tomo VIII. Núm. 4. México. 15 de abril de 1899. P. 103-105.







viernes, 29 de marzo de 2019

1902. Trabajos del Dr. Fernando Altamirano en el catálogo de artículos científicos de la Real Sociedad de Londres

1902. En la página 12 del volumen suplementario del catálogo de artículos científicos compilados por la Real Sociedad de Londres (1800-1883) de 1902, se mencionan tres artículos del Dr. Fernando Altamirano. El primero es "El árbol de mamey", de 1874 y publicado en La Naturaleza en 1876. El segundo es "observaciones sobre las secreciones venenosas del vinagrillo", de 1875 y publicado en La Naturaleza en 1876. Y el tercero es "Leguminosas indígenas medicinales", de 1878, y publicado en La Naturaleza en 1879. También se menciona el artículo de su hermano Federico, "Apuntes para la flora médica indígena. El zoapatle", publicado en La Naturaleza en 1873.


miércoles, 27 de marzo de 2019

28 de marzo de 1900. Sobre las semillas de jícama y el oyocuil.

28 de marzo de 1900. El Dr. Fernando Altamirano hace uso de la palabra en la sesión de la Academia Nacional de Medicina de México para comunicar sus resultados de experimentación referentes a dos plantas venenosas nacionales, que son la semilla de jícama y el oyocuil.

Observó que las semillas de jícama tienen acción bulbar, que determinaba la parálisis de la respiración, que era precedida por una enorme dilatación de las pupilas, notándose que el animal en que se experimentaba perdía la tonicidad muscular y era atacado por un ptialismo, semejante al producido por la pilocarpina. Los fenómenos de intoxicación duraban de cuatro a seis horas, y las dosis variaban entre uno y cuatro gramos.

Sobre el oyocuil notó que tiene una acción cerebral, que era conocida por los indios, quienes hacían uso de esta planta para producir alucinaciones.  (Esta planta posiblemente se trataba del ololiuhqui o Ipomea violacea).

Estas observaciones fueron pronto reportadas en Madrid, en la Revista Ibero-americana de Ciencias Médicas, tomo III, número VI, de junio de 1900, en las páginas 414 y 415.